martes, 28 de septiembre de 2010

CuEnTaCuEnToS: En una población pequeña, la apertura de una tienda es una gran noticia...

En una población pequeña, la apertura de una tienda es una gran noticia. La gente se arremolina al rededor de sus escaparates para ver, para cotillear o simplemente por curiosidad. Algunos se deciden a entrar, otros pasan de largo. De aquellos que entran quizá alguno salga comprando algo, alguno se encaprichará con algo y volverá, alguno robará y otros simplemente darán un paseo y volverán a la calle. De los que pasan de largo puede ser que nunca vuelvan a pasar por allí y se olviden de la tienda o que por el contrario al cabo del tiempo vuelvan a pasar por delante de sus puertas y decidan entrar a echar un vistazo. Yo ahora observo esa tienda a través de mi ventana y observo cuanto se parece esa tienda a mi vida. El día de mi nacimiento me rodeaba mucha gente, algunos para ver, otros para cotillear, otros simplemente por curiosidad. Algunos de aquellos decidieron entrar en mi vida y otros simplemente pasar de largo. Los que entraron en mi vida, aquellos que decidieron conocerme también fueron muchos y variados. Hubo de todo, aquellos que compraron una amistad verdadera, aquellos que se encapricharon y no consiguieron su objetivo, aquellos que entraron solo para robar un trozo de mi vida y aquellos que entraron, miraron y se fueron como habían llegado, sin avisar. De los que pasaron de largo algunos volvieron a cruzarse conmigo a lo largo de mi vida, llegando incluso a ser parte importante de ella, hubo otros que nunca volvieron. Hoy que mi vida se apaga, poco a poco, me vienen a la memoria todos aquellos que estuvieron a mi lado, aquellos que entraron en mi vida. En el fondo todos se llevaron algo de mi, como todos se llevan algo el día de la inaguración de una tienda. Puede que sea algo grande o algo pequeño, tal vez solo el recuerdo de haber entrado. Al igual que la apertura, el cierre de una tienda también es una gran noticia. Puede ser triste o alegre, pero al fin y al cabo noticia. También congrega a mucha gente, aquellos curiosos que solo quieren saber porqué, aquellos que se apenan por el cierre o aquellos que pasan por allí por primera vez. Cuando una vida se acaba también sucede lo mismo. Vuelves a estar rodeado de mucha gente. Aquella gente que de verdad lo siente será la que haya entrado en tu vida, antes o después y se haya quedado o se haya quedado con una gran parte de ella. Los que pasen solo a curiosear serán aquellos que no les gustó lo que había en el interior y se fueron o aquellos que nunca llegaron a entrar por miedo a saber lo que podían encontrar. Habrá gente que falte, siempre la hay, aquellos que decidieron pasar de largo o aquellos que nunca pasaron por el camino adecuado para encontrarte. La vida es como una pequeña tienda, de cada uno depende lo que haya en su interior, lo famosa que llegue a ser y cuando colgará de su puerta un cartel con la palabra 'cerrado'.



1 comentario:

Carlos dijo...

Hay cosas que se encuentran en las tiendas nuevas, en los viejos comercios, en los grandes mercados, en el estante de un trastero, ambulantes sobre un kiosko, cosas que se hallan en el interior de una historia, cosas como las que aquí narras que no se pueden comprar ni vender :)

Un abraccio